Ragnarok Conspiracy 42/44 | En español

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Capítulo 41 índice Capítulo 43

Parte V


42

Hermanas

Escombrosfera, 11 de Septiembre del 2047

"Sí que es una chica ruda. No sé si estar asustado u orgulloso, Daki… ehm, Gandalf. ¿Crees que logren regresar?" —preguntó Wietse con algo de nerviosismo.

"Por ahora asegurémonos de que tengan un lugar al cual llegar, Merlin" —contestó Dakila tratando de oírse seguro, pero las cosas habían vuelto muy extrañas en los últimos treinta minutos, incluso para los dos magos. Estaban en una nave espacial viviente que parecía un robot con forma de lobo, pero no era un robot, al menos no según la definición que conocía Dakila. Justo luego de haber hecho equipo con la tripulación de tres personas del mítico Fenrir, el lobo gigante había sido golpeado por HEOPS. La lógica decía que la nave debió haber sido atravesada, sino vuelta añicos, al recibir la energía cinética de los pequeños y sólidos proyectiles, lanzados hacía años para evitar y destruir toda comunicación satelital. Pero en vez de eso un estremecimiento recorrió la nave por unos segundos tras el impacto, lo que se tradujo al final en un incremento del siete por ciento en su tamaño y masa.

La nave alienígena necesitaba ser navegada por humanos a pesar de estar viva, pero los humanos no eran “compatibles” por lo que un humanoide de apariencia alienígena y gris servía como conexión entre ambos. La tripulación de la nave consistía en un humanoide, que estaba herido, un joven chico de apariencia friki que fungía de piloto y un Agente de Nueva Zion. Wietse había visitado la otra nave antes de que entrara por un pliegue de su M-brana, el anciano Bjarne pilotaba la nave y llevaba tecnología de mejora Quant y una Interface Roverandom de Wietse. Aquella tripulación de tres consistía en el anciano piloto, la nieta de Wietse Gwen y una humanoide gris a la que se referían como Azraella. Con el anciano usando tecnología de M-brana la nave podría llegar fácilmente a su destino, a tres millones de años luz en la Galaxia del Triángulo.

Wietse estaba preocupado por si su nieta pudiese regresar, demonios, navegar en la tierra con las M-branas ya era algo difícil, no se imaginaba cómo sería volver desde una galaxia diferente. ¡Encontrar aquel pequeño sol de entre doscientas mil millones de estrellas! La guerra requería sacrificios, nadie lo sabía mejor que Dakila. Si había un cinco por ciento de probabilidades de que su nieta regresase con refuerzos del calibre de aquel lobo, entonces debían tomar el noventa y cinco por ciento de probabilidades de que no volviera, aquella era una guerra que Dakila sabía que debían ganar haciendo apuestas arriesgadas. Gwen estaba en una de esas apuestas. Aquellas no eran las palabras que Wietse necesitaba oír ni los pensamientos que Dakila debía tener, no. Dakila sabía que debía ser Gandalf ahora y Wietse ser Merlín, no había cabida para el Almirante Kotu, no había cabida para la mentalidad fría y calculadora, no. Eran hechiceros ahora y podían hacer cualquier cosa. Aquel anciano, Bjarne, era un hechicero también.

"Väinämöinen traerá a tu nieta a salvo, Merlín. Un hechicero no defraudaría a los suyos" —dijo Dakila con confianza.

Su comentario causó gracia a Wietse, quien sonrió por un momento y dejó salir un suspiro.

"John, es Xavier, ¿Qué haces a bordo de esa monstruosidad? ¿Qué pasó con la nave octópeda?" —una voz masculina con un marcado acento francés habló por la radio de corto rango que el Agente sostenía. El delgado pero musculoso Agente con largas rastas había tratado de comunicarse con la nave minera usando diferentes frecuencias pero no había recibido respuesta alguna de ellos. Dakila ya no esperaba conseguir ningún resultado por los esfuerzos de aquel apuesto hombre, aun así, recibieron una respuesta que mostraba que existía un vínculo entre él y el minero.

"¡Joder, no recuerdo! Estúpido borrado. Chicos, ¿Qué debo hacer? —preguntó John mirando a Wietse, luego a Dakila por menos tiempo, luego a Wietse nuevamente."

Tantos jodidos años comandando a la armada más efectiva que el mundo hubiera visto y va buscando autoridad a otro. A pesar de no tener problemas con tomar el segundo lugar tras Wietse, después de todo el anciano era brillante, el hecho era que John no tenía manera de saberlo. Entonces se dio cuenta, eran los trajes. Sí, Wietse se veía más como su papel y se acostumbraba a él mientas pasaba el tiempo ¿Seguía actuando? ¡No! No estaba actuando ya. A pesar de que Dakila amaba el dejarse llevar lo los juegos de rol y el efecto de los disfraces y la tecnología, Wietse se había vuelto un verdadero hechicero por mérito propio, uno de verdad. Se había vuelto uno con su traje y la tecnología.

"Sucede que sé que Xavier es de nueva Zion. Xavier Latour era tu compañero antes de que fueras abducido, básicamente, en mi patio. Sólo salúdale como si fueran amigos y dile que esperen visitantes amistosos. Entraré y discutiré la situación con ellos, pero asegúrate de decirles que soy aliado. Xavier y yo no quedamos en buenos términos exactamente."

¿Cómo demonios Wietse sabía aquello? ¿De dónde había sacado su información? «Demonios, déjalo estar, Gandalf. Modo hechicero, ¿Recuerdas? » Dakila debía recordarse dejar de pensar como un Almirante. Eran hechiceros ahora y las reglas de la guerra no aplicaban más, al menos no como lo hacían antes.

"¿Xavier Latour?" —preguntó John con admiración y sorpresa— "¿El Ogro Haitiano es mi compañero? ¡No puede ser!¡Xavier Latour es una leyenda, el mejor soldado que haya vivido!"

"Sólo dile que espere visitas, dile que soy aliado" —le espetó Wietse algo agitado. John presionó el botón para hablar por el transmisor.

"Señor Latour, digo, Xavier, por favor manténgase ahí y espere una visita, un viejo amigo."

Los ojos de Dakila se abrieron de par en par cuando un portal de entrada apareció frente a Wietse.

"¡No!" —gritó, demasiado tarde. Wietse entró dentro de la esfera. El modo Almirante de Dakila había actuado otra vez. Este tipo, Xavier, era un exsoldado y ahora un Agente de Nueva Zion. Dakila se dio cuenta de que Wietse conocía a Xavier y que no habían sido amigos cercanos exactamente. Había ocurrido algo entre ellos. John, su compañero, se había referido a él como “Señor Latour” indicándole que esperara visitas, un viejo amigo, ¡No iba a terminar bien! Xavier interpretaría aquello diferente a como wietse y John esperaban.

El acento francés de Xavier y la misma situación le habían traído recuerdos lejanos: ¡Bratislava! Si Xavier era algo parecido al imbécil de Matatu, si su mente funcionaba como la mente de un soldado que Dakila suponía que tenía, entonces Wietse estaba en peligro. Xavier estaría esperando un tipo distinto de amigo al que John y Wietse se habían referido.

"¡Joder, somos putos hechiceros!" —gritó Dakila e hizo materializar una esfera plateada a sus pies. Ahora podía ver la habitación — "¡Joder!" —Dakila podía ver la habitación a la que había llegado Wietse, el anciano yacía en el suelo y dos mujeres estaban arrodilladas a su lado. Entonces se percató del creciente charco de sangre al lado de su cabeza, pero con la distorsión de la esfera, no podía distinguir qué era— "¡El maldito mató a Merlín! ¡Tu maldito compañero asesinó al tipo más inteligente que el planeta haya visto y es por tu jodida culpa!"

Dakila saltó dentro, manteniendo la esfera en modo de salida lo más que pudo, necesitaba ver a dónde estaba yendo y no podía arriesgarse a que Xavier le viera antes de que entrase en la habitación; antes de que fuera demasiado tarde para reaccionar incluso para un Agente de Nueva Zion. Había una maniobra, una que había diseñado su equipo. Esos hackers no estaban hechos para el trabajo de campo, pero sus mentalidades de “gamers” sí que resultaban útiles allí. Una cascada de diferentes pliegues de M-brana directo a la cara del enemigo lanzándolo hacia una pared a alta velocidad, capaz de incapacitar a un tipo grande incluso como Xavier y que le permitiría a Dakila aterrizar cómodamente en el lugar.

Al entrar en la primera esfera, creó otras dos entradas, una para él y la segunda a los pies de Xavier. Pero al ir cayendo notó que algo no encajaba. Xavier no cayó, se hundió lentamente, el miedo se notaba en sus ojos mientras trataba de aferrarse a algo. Era como si estuviese de pie en una plataforma que bajaba lentamente pero al ir hundiéndose su cuerpo comenzaba a ganar velocidad, el miedo en sus ojos fue lo último que Dakila vio de él. Su propia caída fue algo diferente, mientras que la de Xavier había comenzado lento y terminado rápido, la suya fue al contrario. No estaba cayendo, sino flotando.

"¡Mierda! Microgravedad" —susurró para sí.

Los hackers de Dakila podrían haber ingeniado un movimiento útil en la tierra o incluso a bordo de la nave viviente con su pseudo gravedad de punto seis g, pero no había contado con que la nave minera tuviera microgravedad. El movimiento de la gente que había visto no le había dado razones para sospechar que estuvieran suspendidos. En ese mismo momento se dio cuenta de su error: botas magnéticas y baldosas que imitaban dinámicamente la gravedad abordo. Sentía a alguien tirando de su capa. Mierda, todas sus tácticas requerían de la gravedad o la inercia y en ese momento no contaba con ninguna. Nada de microgravedad ni inercia por parte de él o los demás con la cual trabajar.

"¡Malditos, lo mataron! ¡El bastardo gigantón mató a Merlín!" —gritaba Dakila sin percatarse quién mantenía su cuerpo suspendido sobre la esfera de entrada.

Pudo haber hecho crecer la esfera y hacer caer a él y a quien quiera que lo sujetaba, ¿Cierto? Pero aquello no le sacaría lo suficientemente rápido de aquella situación. Quien sea que lo mantenía sujeto estaba en una posición en la cual podía haber acabado rápidamente con su vida y caer en gravedad pudiera haber sido algo que provocara que la persona se desviara por esa opción.

"No le hagas daño, Pete."

La más joven de las dos mujeres se levantó y miró a Dakiila intensamente. Una mujer de mediana edad y descendencia africana que le miraba como si le conociera, como si… como si fuese un fantasma o algo del estilo. ¿Conocía a aquella mujer?

"No puede ser, ¡Creo que conozco a este!" —dijo la mujer con sorpresa.

Al escuchar su acento se dio cuenta de que la mujer era de las Indias Occidentales, pero no de nueva Zion, no, el acento era una mezcla del de las Indias Occidentales y algo de escandinavo, tal vez holandés.

"Creo que acaba de atrapar a un gran criminal. Es Dakila de la Vega, si no me equivoco."

Dakila entró en pánico, ¿Cómo conocía su nombre completo? «Piensa, Dakila, mantén la calma».

"¿Quién demonios es Dakila de la Vega?" —dijo una voz detrás de él. Sonaba europeo, pero aquello no tenía sentido. Si Xavier era de nueva Zion y el sujeto que le sostenía por su capa era de los TNN, ¿Qué hacían ambos juntos en una nave minera en la escombrosfera? Pero si era un soldado de los TNN cabía la posibilidad de que fuese uno de sus soldados.

"C-184 D-19 78-9-42, ¡Identifíquese, soldado!" —dijo Dakila como si, ciertamente, fuese uno de sus antiguos soldados, pero no estaba seguro. Estaba tomando todas las opciones. Aquella mujer lo conocía, sabía quién era antes de que todo aquello empezase. Conocía su nombre completo.

"P-89 77-14 894" —respondió la voz detrás de él. El primer paso del saludo de identificación completado. No podía creer su suerte.

"A-1984 I-99 00-01."

"C-48-35 I-27 92-99" —dijo finalmente el hombre en tono amigable— "¡Bienvenido a bordo de mi nave, Almirante!"

"¡Y una mierda! ¿¡Almirante!?" —dijo la mujer, sorprendida– "Escucha, Pete, he estado trabajando en este caso en cada momento libre que tengo creando modelos estocásticos biométricos en cada pieza de amplio espectro de material genético disponible. Estoy cien por ciento segura de que este tipo es Dakila de la Vega, uno de los cuatro sospechosos restantes, todos presuntos muertos. El simple hecho de que esté vivo significa una cosa: Este tipo, Dakila de la Vega, fue el pendejo que llevó a cabo el atraco cuántico al blockchain en el veintisiete."

"Sabes que no soy Robert, ¿Cierto? Esta tecnocháchara es sólo ruidos para mí. Siento romper tu burbuja académica, Rachella" —dijo el Cabo 92-99 mientras le acercaba a Dakila un par de botas magnéticas—", pero estoy cien por ciento seguro de que este hombre de aquí, sin importar su extraño traje de gnomo, es el antiguo Almirante de la Alianza Suratlántica. El Almirante 0001, Rachella. Estamos en presencia del mítico Almirante Kotu."

Dakila activó sus botas y sintió cómo era atraído al suelo de un modo casi indistinguible de la gravedad. Al estabilizarse, dio un vistazo a Wietse. Una anciana estaba sentada a su lado. Mucha de la sangre del charco tras su cabeza se había disipado en varias burbujas flotando alrededor de la habitación, se dio cuenta de que tal vez no era tanta como había pensado. Su héroe, su ídolo, muerto en el suelo debido a aquel mastodonte. La anciana tomó la cabeza de Wietse con una mano y miró a Dakila con la más intensa de las miradas.

"Il n’est pas mort" —dijo la anciana en francés.

Dakila no entendía mucho, pero lo suficiente como para entrever que wietse estaba vivo. Entonces la mujer pareció acariciar su cabello, entonces notó un brillo en su mano. Era una pequeña navaja de no más de cuatro centímetros de largo que había ocultado entre su cabello.

"Où est Xavier? S’il est mort, je vais tuer ton grand-père rapidement. S’il est mort je te tuerai vraiment bas."

La anciana quería saber a dónde había enviado al grandullón. Dakila no entendía muy bien el francés, pero si las palabras le hacían dudar, la mirada de la anciana y la navaja presionando contra la arteria carótida de Wietse dejaba todo claro. A pesar de verse débil y frágil, Dakila estaba seguro de que podía cumplir su amenaza, fuese lo que fuere con que lo estaba amenazando. Una cosa estaba clara, aun así, la tripulación de la nave no era un equipo exactamente.

"¿Qué está haciendo la vieja loca? ¡Mujer, para ya con las tonterías! ¡El Almirante está de nuestro lado!" —dijo el Cabo 92-99 y dio dos pasos hacia la anciana, luego un tercero. Parecía haberse vuelto totalmente borracho al dar aquel último paso, tambaleándose hacia la derecha y cayendo golpeando su cabeza contra la pared— "¡Mierda! Almirante, la anciana es una Guía. Eso explicaría el por qué su compañero se golpeó con ese palo" —dijo mientras tomaba un pañuelo de su bolsillo y se limpiaba un poco la sangre que caía por su ceja.

"¡Joder, una Guía!" —Dakila siempre había pensado que las historias de las Guías de Nueva Zion eran simplemente mitos esparcidos como parte de la propaganda de guerra de la nación. La idea de que los Agentes se entrenaran con brujas capaces de volver sus mentes y sus debilidades en armas era simplemente demasiado ridícula. Pero ahora, luego de haber estado en la nave Fenrir, luego de haber conocido a los Hylobo-sapiens y haber atestiguado la relación telepática simbiótica entre la nave, su piloto humano y el Hylobo como mediador, una Guía no era algo tan ridículo ahora. De hecho, pensando al respecto, las Guías podían explicar la función de los Hylobo en esa simbiosis bastante bien. Dakila vio a la mujer. La mirada de ella cambió de la ira al miedo.

"¡No dejes que me lleven!" —gritó la mujer extendiendo una mano a Dakila y presionando su propia quijada contra su cuerpo en una pose que pedía ayuda. Su acento francés fue demasiado marcado, pero como el conocimiento del francés de Dakila era casi inexistente, aquel fue un gesto bien recibido para él, tanto el cambio de lenguaje como de pose de una maldita asesina a una criatura asustada. Entonces Dakila miró a la anciana más de cerca. No lo había notado ya que no tenía razones para sospechar aquello y porque era algo muy sutil.

Sí, se había dado cuenta de que había algo raro en la manera en que se veía la mujer. Una anciana algo corta de estatura de descendencia mixta, algo extraño había con ella pero de una manera muy familiar. ¿Cómo pudo no haberlo notado? A pesar de que sus rasgos generales eran normales, fue la proporción de sus brazos con respecto a su cuerpo lo que se lo dejó claro, eran ligeramente más largos para el tamaño de su torso mientras que sus piernas eran más cortas. No era algo tan marcado como con los Hylobo-sapiens, pero eso en conjunto con sus habilidades telepáticas hacían que las similitudes fuesen demasiadas como para considerarse mera casualidad. Si hubiese sido joven en vez de una anciana podría haber sido la idea de alguien de un arma de guerra, pero era muy vieja para eso. Alguien había cruzado Hylobos y humanos, y esta mujer, no, todas las Guías eran híbridos.

"¡Ellos no lo saben, no deben saber!" —La mujer miraba a Dakila como si supiera lo que estaba pensando.

Estaba dentro de su cabeza, pero no quería dañarlo. Dakila lo entendió ahora, fue ella y no Xavier quien había herido a Wietse. Había entrado en la mente de Xavier y visto la historia que había tenido con Wietse, le había considerado una amenaza y había usado sus habilidades para hacer que Wietse se noquease a sí mismo. Pero la mente de Almirante de Dakila entendía mucho más que eso ahora: ¡Ella fue criada para eso! Para ser piloto de Fenrir, no era simplemente una Guía del modo en que eran los Hylobo. Sleipnir y Fenrir requerían de una simbiosis entre tres, La nave viviente, un piloto humano y un Guía Hylobo ¿Y las Guías humanas? Podían hacer de piloto y Guía al mismo tiempo.

"Debo preguntar, ¿En qué año naciste?"

"Mis hermanas y yo nacimos en el verano del mille neuf cent soixante dix, en mil novecientos setenta" —dijo casi sonando como una niña asustada—. "Ni mis hermanas ni yo sabemos la fecha exacta."

Era impresionante. La mujer tenía setenta y siete años, nació el año luego de la misión del Apollo once que parecía vinculado al descubrimiento de Fenrir en la luna. Y ahora, en aquella edad avanzada, la anciana y la nave Fenrir se habían encontrado por fin en la escombrosfera. Nueva Zion podría haber no creado aquellas híbridos, pero el hecho de que ella estuviera en la misión sólo significaba una cosa: ¡Nueva Zion lo sabía!

"Xavier no sabía, o hubiera tenido que…" —chasqueó los dedos violentamente.

Mencionar a Xavier le hizo pensar a Dakila en la situación en la cual había dejado al pobre tipo. Había estado yendo a través de una montaña rusa por casi diez minutos. Dakila y su equipo habían preparado un número de pliegues cíclicos de M-brana para mantener a los Jötnar de diferentes tamaños suspendidos a varios cientos de metros sobre el Atlántico. Los pliegues estaban configurados de manera que la aceleración ganado por caer se transformara rotacionalmente en movimiento hacia arriba, al frente y hacia atrás. En un segundo Xavier caía, al siguiente era lanzado hacia arriba encarando las nubes algo inclinado para luego caer de nuevo al siguiente pliegue que le lanzaba en ángulo de frente hacia el océano hacia el siguiente pliegue en un ángulo de cuarenta y cinco grados. Dakila había estado muy furioso como para preocuparse, pero ahora no podía sentir más que compasión por él.

"Chicos, Alguien está poniéndose nervioso aquí" —dijo la mujer más joven refiriéndose a los tipos de la habitación contigua.

"Krijg de kanker!" —maldijo el cabo Pete al ver la pantalla— Chicos, creo que tenemos un problema, hay algo ahí afuera. Lo mostraré en el monitor.

La pared de la habitación cambió de color de uno metálico a uno blanco, luego apareció la imagen de los escombros de afuera. Se movían en su típico patrón desorganizado, pero entonces Dakila reconoció una forma familiar. Un Jötnar Kong, vivo y tomando piezas de los escombros para impulsarse hacia la nave. Pudo ver a otro y a otro más.

"Chicos, es por eso que yo y Wietse estamos aquí. Déjenmelo a mí."

Dakila observó la trayectoria de uno de los Kong, materializó una esfera justo en frente de él que no pudo evitar y, al desaparecer la esfera, también lo hizo el Jötnar.

"¿A dónde fue?" —preguntó Pete.

"Está en el Sahara, sudando un poco."

"¿Xavier?" —la indignada mujer le recordó. Un mareó recorrió su cuerpo y una esfera plateada se materializó, trayendo consigo al enorme tipo dando tumbos hacia él; casi lo aplasta contra la pared.

Xavier cayó sobre Dakila y sintió cómo el aire salía de sus pulmones. El tipo era enorme, incluso más de lo que había sentido Dakila cuando lo vio desde arriba. Luego de forcejear bastante, pudo colocar su pie contra el pecho del hombre, pero no era lo suficientemente fuerte como para moverlo, aun así pudo conseguir forcejear hasta colocar el otro pie contra su pecho y entonces pudo sentir cómo poco a poco lo movía lo suficiente como para poder conseguir algo de aire e intentar una segunda vez.

"Déjeme ayudarle" —dijo Pete mientras colocaba sus brazos bajo los hombros de Xavier y comenzaba a tirar de él. Pete tiraba, Dakila empujaba, ambos con todas sus fuerzas. El tipo se movía poco a poco. Entonces Xavier abrió los ojos, tenía una mirada un poco desorbitada pero salvaje. Sus miradas se encontraron por un momento, pero la expresión de Xavier no dejó duda de qué pasaría a continuación.

"¡Joder! ¡Mierda! ¡No!" —gritaba Dakila, pero no pudo evitarlo. Un flujo de vómito viscoso salió de la boca de Xavier. Mientras el amargo hedor del vómito llenaba su nariz, Dakila pudo encontrar las fuerzas necesarias para quitárselo de encima. Xavier se dio la vuelta luego, refunfuñando.

Dakila rápidamente comenzó a tratar de quitarse el vómito de encima. Luego de limpiarse el rostro se fijo en que el Kong ya no estaba, pero todos los escombros cercanos compartían algo en común, iban directo a ellos. Eso no era bueno.

"Bruja estúpida, ¿No pudiste haber esperado dos minutos más?" —dijo en un alarido— "Los Jötnar están tratando de destruís la nave, ahora vamos a tener que evacuarla, joder."

"¿Evacuar mi nave? Por supuesto que no. ¿Qué tal si trato de aterrizarla en tu desierto?"

"¡Por supuesto, sí! ¡Sigue derecho!" —Al darle la orden de seguir, una inmensa oscuridad se formó frente a ellos.

"¿Pero qué…?" —exclamó Peter.

"Sólo sigue hacia la oscuridad y prepárate para aterrizar un poco antes de lo que estabas considerando. Nos meteremos en la atmósfera, a dos kilómetros sobre el Sahara."

La nave salió del pliegue y el monitor se volvió completamente amarillo mientras el sistema de la cámara se ajustaba. Los contornos de un paraje desértico se hacían visibles.

"Hey, parece que me perdí de toda la diversión" —Dakila volteó a ver a Wietse, quien se estaba levantando del suelo. Parecía estar bien, ¿Pero lo suficiente como para seguir luchando contra los Jötnar?

"Pete, yo el vejestorio volveremos a la escombrosfera. Asegúrate de aterrizar a una distancia segura. Y no salgan si no quieren morir del calor."

"Y un demonio. Eres Dakila de la Vega, no vas a dejarme varada en este jodido desierto. Nos embarcamos en una misión para recuperar a mi primo y a mi estudiante y al final te encontramos, señor ladrón del blockchain. O me ayudas a llegar a ellos a salvo o te uro que arrastraré tu mísero cuerpo ladrón por el desierto hasta la estación de policía más cercana" —La mujer miraba a Dakila como si en realidad fuese a hacer aquello. A pesar de que sabía que no podía hacer nada para detenerlo ahora que estaban en gravedad, la amenazante mirada de la mujer le había recordado la de su madre.

"Que te lleve el anciano "—dijo la Guía con su acento francés—. "Yo necesito a este para encontrar a algunas de mis hermanas primero."


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Estupe do!, como siempre super entretenido, ojalá más gente se anime a leer!. 👍
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